MARCOS LOZANO

Pulchritudo valet

En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar, y en parte, imita a la naturaleza.

Aristóteles

Pascale Martinez, doctora en historia de arte contemporáneo.
La obra de Marcos Lozano Merchán emerge como una luminosa excepción en el panorama de la creación contemporánea. La obra de este joven pintor y escultor español puede llevar a quien la mire con demasiada rapidez, con demasiada superficialidad, a una interpretación totalmente contradictoria

Las pinturas, de muy diferentes tamaños, que van desde pequeños paneles de madera cuadrados o rectangulares hasta grandes formatos de los que surgen figuras de gran tamaño, parecen pertenecer a universos heterogéneos, a veces incluso contradictorios. Retratos, autorretratos, alegorías, antigüedades colocadas como naturalezas muertas sobre un fondo uniforme, figuras prometeicas o figuras de dulzura femenina, obligan al espectador a escudriñar las pinturas como tantos fragmentos de la vida, pero también del abundante pensamiento del artista, que Luca Micheletti resume en un poema sobre las creaciones presentadas como nacidas “de multitud de recuerdos… que son huellas de [su] ser”.

Las pinturas son, en efecto, a primera vista, oscuras, ásperas, rocosas como su creador. El material de los paneles, a menudo trozos de madera de roble recuperados aquí y allá, revela la madera en bruto, gruesa, llena de astillas, irregular en sus contornos y en su espesor. Marcos Lozano aplica sobre este soporte rugoso una pintura a veces espesa, empastada o por el contrario de gran acabado, muy refinado. Gotas, manchas, salpicaduras, arañazos, pero también amputaciones del propio soporte, atacado salvajemente a gubiazos, codeándose con trozos de pintura de impecable acabado académico

La obra de Marcos Lozano se sitúaen la frontera entre la tragedia de la vida y la belleza

 

Este perfecto dominio de la técnica, el diseño y el color, Marcos lo reivindica con orgullo, como una forma de probidad del artista en una época en que la perfección técnica es rehuida, incluso despreciada por muchos creadores. Aquí encontramos el significado de la fórmula tomada de Cyprien Norwid, que el pintor reclama: “la belleza da entusiasmo al trabajo, el trabajo reconstruye” […]

 “Frente a las engañosas apariencias que cultiva nuestra sociedad, Marcos Lozano pinta al Hombre perdido en la oscuridad de sus propios sentidos. El Hombre que trata de valerse por sí mismo, que piensa que puede con sus propias fuerzas vencer las tinieblas que lo rodean, las indecibles angustias que envenenan su vida.

Sin embargo, las pinturas de Marcos nos muestran que de esa noche oscura de los sentidos emerge una belleza, una verdad que el mundo no conoce. 

 

Este es el significado del gran cuadro que representa a un hombre de tamaño natural, de un realismo casi inquietante, que busca su camino en la noche en medio de un oscuro bosque, provisto de una pequeña lámpara que apenas ilumina nada, metáfora del Hombre que sigue el camino de su vida, del que nada sabe, a tientas. ¡Sin embargo, no hay desesperación! Lo que cuenta para este Hombre es el camino con la luz como guía. Una luz de apariencia irrisoria frente a la enorme masa de oscuridad, pero una luz que brilla con constancia y lo guía con seguridad.”

Es recurrente el tema de la ceguera en la obra de Marcos Lozano. No ceguera, sino falta de visión. Invidencia del pintor al que le sacan los ojos. Invidencia de la mujer amada, cuya mirada se cancela con una pincelada. Invidencia de una humanidad guiada por los sueños de una razón que, como sabemos desde Goya, sólo engendra monstruos.

La obra de Marcos Lozano se sitúa, pues, en la frontera entre la tragedia de la vida y la belleza. Lo afirma con fuerza: “Mi obra se sitúa siempre en confrontación con una experiencia de la Belleza de forma trágica, en la conciencia de que nuestro ser se debate constantemente entre un desbordante gozo de saberse existente, y una profunda angustia ante la realidad de la muerte”.

La belleza es pues para él un misterio inefable, pero un misterio que salvará al mundo.” […]

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